“EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL DESPUÉS DE
LA HUELGA DE LA UNAM DE 1999”
ALMA ANDREA GARCÍA ZAVALA
Las luchas de estudiantes y trabajadores de la educación
en todos los niveles, son de trascendental importancia…
Con su protesta reiteran que la educación pública sigue
siendo importante, pero también porque muestran que hay
hombres y mujeres jóvenes dispuestos a defenderla.
Hugo Aboites
Para comenzar, es importante señalar desde una perspectiva histórica que la Huelga de la UNAM fue un movimiento estudiantil que se inicio el 20 de abril de 1999 en contra de la modificación del Reglamento General de Pagos que tubo lugar durante el rectorado del Dr. Francisco Barnés de Castro.
La comunidad universitaria inconforme con las modificaciones tanto en el RGP, como en cuestiones administrativas y escolares, (como cambios en ciertos programas de estudio), defendieron y lograron sus derechos. Los cuales manifestaban en el pliego petitorio que a grandes rasgos es el siguiente: Abrogación del RGP en pro de la gratuidad de la educación, solicitud de diálogo, recuperación del pase automático, libre elección de carrera, eliminar los limites de permanencia de los estudiantes en la universidad, recuperación de clases de los días perdidos durante el movimiento así como retiro de sanciones a los participantes de la huelga y desaparición del vínculo de las escuelas con el CENEVAL.
A 10 años del movimiento: ¿Los derechos por los cuales la huelga estudiantil del 99 tuvo razón de ser siguen siendo respetados? Este ha sido un movimiento de suma importancia no solo para la UNAM como institución, sino para el país y América Latina en general puesto que, representa la defensa del pueblo a su derecho a la educación pública y gratuita, la defensa de una educación para la vida y el beneficio de la sociedad en general, y no para los intereses ideológico-políticos y de mercado del proyecto hegemónico y las grandes empresas trasnacionales.
De esta forma podemos observar que el capitalismo en su etapa neoliberal mediante la globalización invade todos los sectores de la vida de la sociedad en diferentes esferas. Así, las lecturas de la realidad, el pensamiento cotidiano, las formas de vida, son supeditadas a la ideología y política de los beneficios económicos no del pueblo, sino de una hegemonía. Con lo cual la educación pierde sentido y entra en una distorsión casi total de su razón de ser puesto que deja de ser el proceso por el cual se incrementa la calidad de vida de los individuos y de la sociedad, para ser un mecanismo de reproducción de los mencionados intereses hegemónicos, como forma de domesticación y manipulación de la vida del país y Latinoamérica.
LA HUELGA DE LA UNAM DE 1999”
ALMA ANDREA GARCÍA ZAVALA
Las luchas de estudiantes y trabajadores de la educación
en todos los niveles, son de trascendental importancia…
Con su protesta reiteran que la educación pública sigue
siendo importante, pero también porque muestran que hay
hombres y mujeres jóvenes dispuestos a defenderla.
Hugo Aboites
Para comenzar, es importante señalar desde una perspectiva histórica que la Huelga de la UNAM fue un movimiento estudiantil que se inicio el 20 de abril de 1999 en contra de la modificación del Reglamento General de Pagos que tubo lugar durante el rectorado del Dr. Francisco Barnés de Castro.
La comunidad universitaria inconforme con las modificaciones tanto en el RGP, como en cuestiones administrativas y escolares, (como cambios en ciertos programas de estudio), defendieron y lograron sus derechos. Los cuales manifestaban en el pliego petitorio que a grandes rasgos es el siguiente: Abrogación del RGP en pro de la gratuidad de la educación, solicitud de diálogo, recuperación del pase automático, libre elección de carrera, eliminar los limites de permanencia de los estudiantes en la universidad, recuperación de clases de los días perdidos durante el movimiento así como retiro de sanciones a los participantes de la huelga y desaparición del vínculo de las escuelas con el CENEVAL.
A 10 años del movimiento: ¿Los derechos por los cuales la huelga estudiantil del 99 tuvo razón de ser siguen siendo respetados? Este ha sido un movimiento de suma importancia no solo para la UNAM como institución, sino para el país y América Latina en general puesto que, representa la defensa del pueblo a su derecho a la educación pública y gratuita, la defensa de una educación para la vida y el beneficio de la sociedad en general, y no para los intereses ideológico-políticos y de mercado del proyecto hegemónico y las grandes empresas trasnacionales.
De esta forma podemos observar que el capitalismo en su etapa neoliberal mediante la globalización invade todos los sectores de la vida de la sociedad en diferentes esferas. Así, las lecturas de la realidad, el pensamiento cotidiano, las formas de vida, son supeditadas a la ideología y política de los beneficios económicos no del pueblo, sino de una hegemonía. Con lo cual la educación pierde sentido y entra en una distorsión casi total de su razón de ser puesto que deja de ser el proceso por el cual se incrementa la calidad de vida de los individuos y de la sociedad, para ser un mecanismo de reproducción de los mencionados intereses hegemónicos, como forma de domesticación y manipulación de la vida del país y Latinoamérica.
En la huelga del 99 se denunciaba que la modificación del Reglamento General de Pagos representaba el desentendimiento del Estado sobre su responsabilidad de otorgar educación gratuita, puesto que la educación superior ya era pagada por el pueblo mediante los impuestos, dicho incremento significaba negar el derecho constitucional de acceso a la educación. Además de que el vínculo con el CENEVAL que implicaba el examen único de ingreso a la educación media superior y el de ingreso a la licenciatura constituía una forma de exclusión social.
Hugo Aboites nos plantea que en el reciente gobierno de corte panista, el impacto ideológico sobre el modelo de sociedad y de educación se hace presente mediante diversos factores y fenómenos. Es decir, que a diferencia del gobierno prista y el corte tecnócrata, la influencia ideológico-política y de mercado del proyecto hegemónico moldeara no solo al sistema educativo nacional sino a la educación superior y media superior con fines de privatización.
Prueba de lo anterior son los criterios de “calidad educativa” como el uso eficiente y pertinente de los recursos:
“Eficiente” significa que no tiene caso “desperdiciar” recursos ahí donde es evidente que estos no van a ofrecer una tasa de retorno comparable con otras operaciones… “Pertinente” significa gastar preferentemente en aquella ecuación cuyo objetivo fundamental sea el de preparar con excelencia para la inserción exitosa en el mercado de trabajo.[1]
Podríamos continuar citando números ejemplos, sin embargo resulta evidente que el giro ideológico-político que el modelo de sociedad capitalista neoliberal ha dado, pernea en materia educativa en torno a los intereses utilitaristas de productividad y de mercado, no solo mediante reformas que permiten la exclusión social mediante mecanismo de evaluación por ejemplo, y la reducción y repartición de presupuestos destinados a la educación, sino además, mediante modelos “educativos” que domestican a alienan a los miembros de la sociedad con el afán de alcanzar sus objetivos. Por ello los altos niveles de analfabetismo (sea este analfabetismo a secas como analfabetismo político) en México no son casualidad.
En época de crisis retomo lo dicho por la Dra. Juliana González:
“Toda crisis es un fenómeno contradictorio que conlleva en sí ambas posibilidades a la vez: la destrucción y el resurgimiento (al menos como posibilidad). Indica un quebranto, una suspensión que puede ocasionar la muerte, tanto como originar una verdadera revivificación; en ello se cifra el riesgo crucial que implica el trance crítico”[2]
En ese sentido, los que adquirimos un compromiso ético y humano con la verdadera educación y calidad de vida, siempre estaremos dispuestos a defender el derecho del pueblo a tener educación pública y gratuita, que es lo que el país requiere para consolidarse como nación en los diferentes aspectos, políticos, culturales, sociales, y de producción. Y recuperando el sentido de la educación.
[1] ABOITES, H. El Dilema. La universidad mexicana al comienzo de siglo. Pp. 22-23.
[2] GONZÁLEZ, J. El malestar en la moral. Pp. 17
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